¿Qué está pasando en el sector de seguros?

Copiamos y pegamos entrevista a la presidenta de la cámara de aseguradores venezolanos hecha por Victor Salmerón desde el portal Prodavinci. Interesante.

Nicolás Maduro exprimió hasta las últimas horas la facultad de decretar leyes sin la aprobación de la Asamblea Nacional. El 30 de diciembre de 2015, el último día en que podía hacerlo, firmó el decreto que modificó la Ley de la Actividad Aseguradora, introduciendo cambios importantes en un área de negocios que impacta a 13 millones de venezolanos, amparados por distintas pólizas y 390 empresas que incluyen aseguradoras, sociedades de corretaje, compañías de reaseguros constituidas en el país, medicina prepagada y cooperativas.

Alesia Rodríguez Pardo, Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Aseguradores, analiza las consecuencias que puede tener el nuevo texto legal que está vigente desde la publicación del decreto 2.178 en la Gaceta Oficial que circuló el pasado 4 de enero. No duda en señalar que la nueva normativa incrementa los obstáculos para desarrollar la actividad y aumenta la incertidumbre en el sector.

La exposición de motivos de esta nueva Ley presenta argumentos como que la actividad aseguradora ha contribuido directa e indirectamente con el sabotaje económico, que ha formado parte de la estrategia implementada por el Fondo Monetario Internacional para debilitar al Estado y que una prueba de ello es la “incorporación como reivindicación laboral de los seguros de salud privados HCM, provocando el desmantelamiento inducido del Sistema Público Nacional de Salud y el crecimiento sostenido de un sistema de salud privado caracterizado por la insaciabilidad capitalista, el desapego al humanismo y la auténtica mercantilización de la salud”. ¿Usted qué opina?

La actividad aseguradora no es un sustituto de la salud pública: es complementaria a ésta. Qué bueno que los trabajadores tengan mayor protección con pólizas de HCM. El tema de fondo es que la ausencia de un sistema de salud pública que funcione es lo que ha propiciado la migración de los trabajadores del sector público a los seguros privados. Por otro lado, la Ley del Trabajo se aprobó por vía habilitante en 2012. ¿Cómo se puede pensar que nosotros hemos influido en estas decisiones? Además, durante estos años el Estado ha aumentado su presencia en el sector.

La misma exposición de motivos también señala que “El sector asegurador históricamente ha estado al margen de las políticas de cualquier gobierno, siendo un sector que por su metabolismo genera buenos niveles de rentabilidad a cambio de poca inversión como lo demuestra el manejo de casi 11 millones de asegurados en HCM con sólo 10 mil 500 trabajadores”. Asimismo los culpa de inyectar masa monetaria y contribuir al alza de los precios. ¿Emplean poco y generan inflación?

Somos una actividad altamente regulada y nos sentimos muy orgullosos de proteger a 13 millones de venezolanos, cuando tomas en cuenta a titulares y beneficiarios. Hemos trabajado con nuestras plataformas tecnológicas y con personal calificado para atender eficientemente esta demanda, pero habría que añadir que el sector genera empleo indirecto a través de los intermediarios. Y al sumar esa variable hablamos de 18 mil trabajadores. Por otra parte, nosotros no inyectamos masa monetaria: utilizamos el dinero de nuestros asegurados. La actividad aseguradora representa 3,5% del PIB venezolano y somos una de las que tiene más penetración en Latinoamérica.

El Artículo 127 de la nueva Ley señala que si el asegurado acude a un proveedor de servicios sugerido por la compañía de seguros, la cooperativa o la empresa de medicina prepagada será responsable “por el incumplimiento o perjuicio causado por los proveedores”, es decir: clínicas, talleres, médicos, entre otros. ¿Qué consecuencias trae esta norma?

Ciertamente ése es uno de los puntos más polémicos. La realidad es que nosotros no sugerimos: damos alternativas pero el asegurado puede ir a donde considere y se le paga contra reembolso. El incumplimiento o perjuicio como una mala praxis médica no es responsabilidad de las empresas de seguros. Esto es más grave para las empresas de medicinas prepagada, porque funcionan a través de una red de servicios. Esto limita las opciones, coarta la actividad aseguradora y perjudica a los venezolanos.

La ley indica que las compañías que están en la actividad aseguradora necesitan que la Superintendencia les apruebe las tarifas y para ello deben consignar “la estructura de costos elaborada por el proveedor”. ¿Esto va a complicar la operatividad por la cantidad de trámites que supone?

En efecto, para que la Superintendencia de la Actividad Aseguradora te apruebe un producto debes entregarle la estructura de costos de los proveedores. ¿Cómo una compañía de seguros le va a pedir la estructura de costos a una clínica o a un taller? Operativamente es imposible. Este sector no se puede ver a través de un lente similar al de la Ley de Precios Justos. La actividad aseguradora tiene una dinámica compleja. Las empresas realizan estudios para determinar los tipos de riesgo y existen diferencias en las estrategias de negocios. Esto va a afectar la capacidad de acción de las empresas para ofrecer productos que se adapten a las necesidades de la población.

El intento de contener la inflación a través de esta Ley también se pone en evidencia cuando dice, en el Artículo 41, que las empresas no podrán “pagar a los proveedores de insumos o servicios de los contratos de seguro o planes o servicios de salud (…) precios mayores a los ofertados para el público en general”.

Se piensa que una manera de corregir la inflación es que la compañía de seguros no le pueda pagar al proveedor precios mayores a los ofertados para el público en general. ¿Cómo saber cuál es el precio ofertado al público en general y más en este momento? Esto es inviable, es algo que viene de la ley anterior y se demostró que no funciona. Nuestra propuesta es que nos sentemos en una misma mesa los proveedores de salud, las empresas de la actividad aseguradora y el Estado para alcanzar consensos y establecer un catálogo único de intervenciones y rangos de precios que se vayan adecuando de acuerdo con la realidad de la economía.

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La Ley ordena en el Artículo 43 que al momento de solicitar la aprobación de las tarifas las empresas deben entregarle a la Superintendencia unos cuadros donde las primas correspondientes a cada cobertura estén discriminadas por persona, bien o interés asegurado, detallando las sumas aseguradas y los deducibles, si los hubiere”. ¿Otro problema operativo?

Efectivamente. En cada cuadro póliza que se somete a la aprobación de la Superintendencia habría que colocar una larga lista de cosas muy difíciles de separar. Un ejemplo coloquial: una ferretería está asegurada y entonces debo poner en el cuadro de póliza cuánto es la cobertura de los tornillos, martillos, taladros. Es operativamente muy poco funcional.

¿Cuál es la objeción a la norma que indica que las compañías de seguros no podrán negar ni condicionar la cobertura inmediata en casos de emergencia?

Las emergencias las determina el médico, no la compañía de seguros.

También se señala que las aseguradoras no podrán vender las partes automotores y los vehículos que hayan sido calificados como inservibles o no recuperables, según la ley que rige la materia, sin la aprobación de la Superintendencia. ¿Qué opina?

La ley no señala qué significa inservible pero indica que este aspecto ahora lo va a determinar el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT). La indefinición y el hecho de que lo que se pueda hacer con los bienes inservibles esté supeditado a una aprobación genera distorsiones.

En el sector existe preocupación por el poder que ha ganado el regulador con la nueva ley. ¿Puede explicar este aspecto?

El regulador se convierte en un coadministrador de las empresas de seguros, algo que desvirtúa su rol. Esta nueva ley se traduce en que las empresas, en forma regular y permanente, no pueden vender ni enajenar ningún bien sin la aprobación del regulador. Esto limita la libertad de acción para atender, desde el punto de vista financiero, situaciones relacionadas con la solvencia de las empresas o para darle respuesta a los asegurados. Por ejemplo: en nuestras reservas tenemos inmuebles que no podemos vender sin la aprobación del superintendente y pasamos a depender de la velocidad con la que él decida. ¿Y si tenemos un problema de liquidez? ¿O si se requiere para atender un tema de estabilidad? ¿Puede el superintendente decirte qué hacer con tus activos?

También tiene que autorizar cualquier venta de vehículos o bienes producto de recuperaciones o salvamentos. Otro ejemplo: una fábrica textil asegurada se quemó o se inundó y la compañía de seguros indemniza, pero si quedan algunos bienes que puedan ser vendidos. Ahora tenemos que esperar a que el superintendente nos diga qué hacer. ¿Vamos a montar galpones de bienes, de materiales?

Además el regulador determinará a quién se asegura y a quién se indemniza, con lo que se ata la actividad de las empresas a la discrecionalidad y capacidad de respuesta del regulador. Es imposible que se pueda tener toda la información para comprender los variados aspectos que tienen todas las empresas y sus estructuras técnicas, las cuales repercuten en los tipos de productos y servicios que se ofrecen a los asegurados.

El Artículo 94, en su numeral 6, dice que el superintendente podrá aplicar sanciones por cualquier causa que desde su punto de vista ponga en peligro la estabilidad del asegurado. ¿Mucha discrecionalidad?

Efectivamente. Allí se dice que el regulador puede aplicar sanciones por cualquier razón que considere valida, lo cual viola el numeral 6 del Artículo 49 de la Constitución.

Un aspecto importante es el de las reservas técnicas, que básicamente son los recursos que las aseguradoras deben constituir y mantener para atender compromisos con los asegurados y proveedores. ¿No afecta que obligatoriamente la mitad de ellas ahora tengan que estar depositadas en la banca que paga tasas de interés muy por debajo de una inflación que en 2015 se ubicó en 180,9%?

La norma anterior obligaba a no colocar más de 30% de las reservas en bancos e instituciones financieras domiciliadas en el país. Ahora es no menos de 50% en depósitos a la vista y a plazo en momentos que, como dices, son de alta inflación. Esto pone en franco impacto la solvencia del sector. Lo deseable es que se nos hubiese permitido aumentar la porción de las reservas que se coloca en predios urbanos, inmuebles, que es lo que más protege de la inflación.

Otro tema clave es el de los tributos parafiscales que registran un aumento importante en la nueva ley. ¿Exactamente cuáles son estas contribuciones que debe hacer el sector?

Es necesario comprender que cuando hablamos de este tema nos referimos al dinero de los asegurados. Ahora tenemos que realizar un aporte de 1% de las primas de las pólizas de salud para el Fondo del Sistema Público Nacional de Salud, que se añade al que ya existía de entre 1% y 3% para el desarrollo social. Además, se establece un aporte para la investigación y desarrollo de la actividad aseguradora que puede alcanzar hasta 5% de la utilidad del ejercicio. Y a esto se suma la contribución especial para la Superintendencia de la Actividad Aseguradora que estará entre 1,5% y 2,5% de las primas cobradas. Por este concepto en 2015 desembolsamos 7 mil millones de bolívares. Además se contempla un aporte al Fondo de Reserva para Riesgos Catastróficos, que consiste en 10% del resultado técnico obtenido en los ramos que cubren riesgos catastróficos. A ello hay que añadir los 18 impuestos adicionales que pechan a la actividad aseguradora, previstos en la Ley de Impuesto Sobre la Renta, Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológica, Ley de los Cuerpos de Bomberos, Ley Orgánica de Drogas, entre otras.

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¿El sector también se verá impactado por el incremento en el monto de las multas?

Otro aspecto relevante. Todas las sanciones aumentan considerablemente, en un promedio de 500%. En la ley derogada las multas oscilaban entre mil y 14 mil unidades tributarias, ahora pueden alcanzar hasta las 84 mil unidades tributarias. Aparte de esto hay que considerar que existe una desproporcionalidad en los castigos. Por ejemplo, la no comparecencia a un acto conciliatorio puede ser castigada con una multa que oscila entre mil y 12 mil unidades tributarias.

Al mismo tiempo se exige un incremento relevante del capital.

En este punto pensamos que lo que debe verse con más detalle es el tema de la solvencia, la capacidad, la fortaleza para atender al asegurado ante un siniestro. El capital mínimo aumenta en promedio 1.000% y deben ser ajustados en corto plazo. Las disposiciones transitorias indican que hay 60 días para presentar un plan de ajuste que debe ejecutarse en un lapso máximo de 6 meses. Y a esto se añade que la garantía a la Nación aumentó desde 21 mil unidades tributarias hasta 252 mil unidades. Creemos que esto debería revisarse. En la práctica es un dinero que queda inmovilizado en el Banco Central de Venezuela para ser utilizado en caso de que haya una liquidación.

¿Cuál es el impacto en el tema del reaseguro? Es decir, las compañías a las que las empresas de seguro les ceden parte de sus riesgos y que son vitales para cubrir eventos catastróficos.

Hay un retraso en el pago a los reaseguradores porque no nos han otorgado las divisas para cancelar. No es mucho comparado con otros sectores, pero el impacto del reaseguro en nuestra actividad es enorme porque los riesgos catastróficos implican magnitudes muy altas. También tenemos que evaluar que, con este cambio de regulación, los reaseguradores pueden modificar las condiciones de contratación o abstenerse de realizar contratos con empresas venezolanas y que el país pierda el importante respaldo del reaseguro. Es un aspecto que nos tiene muy preocupados.

Algo que ha inquietado al sector es que se eliminó la Ley del Contrato de Seguros que normaba la relación entre el asegurado y las aseguradoras. Ya no será una ley sino que en seis meses la Superintendencia dictará las normas para los contratos. ¿Qué opina?

Esto deja un vacío legal y se viola lo que se conoce como la reserva legal. En consecuencia, ahora la definición de esta relación contractual no va a estar en una ley sino en normas de rango sublegales.

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Crisis: Esta pasando

Algunos comentarios de cómo esta operando el mercado de seguros ante las difíciles circunstancias que han implosionado en nuestra economía en este año 2015:

  1. Discrepancia entre organismos como la cámara de aseguradoras y canatame (Cámara nacional de talleres mecánicos) sobre la manera en la que se indemnizan siniestros, mecanismos, baremos y vigencia de pólizas
  2. Reducción significativa de plazos en financiamientos y fraccionamientos. En casos extremos incluso eliminación de estos y aumento de tasas de interés.
  3. Menoscabo en aumento de coberturas en el sector salud. Siguen incrementándose primas y deducibles.
  4. En sector automóvil, recibos de revalorizaciones que representan ingresos para aseguradoras y beneficios para la indemnización por pérdida total de los asegurados.
  5. Empeoramiento en las relaciones entre clínicas y aseguradoras estas últimas, con medidas como la suspensión de clínicas concertadas para dejar solo el concepto de afiliadas.
  6. A raíz del punto anterior, empeora la indemnización satisfactoria de los asegurados que deben tener un “fondo” para compensar gastos no reconocidos por las aseguradoras (Además de pagar una prima costosa lo cual es contraproducente)
  7. Talleres se desligan de aseguradoras. Los que mantienen relación exigen dinero adicional a asegurados para poder realizar trabajos de reposición de siniestros dado que están insatisfechos con baremos.
  8. Talleres de latoneria anticipan cierre de operaciones y ya no tienen muchos de ellos, cupos sino hasta el año entrante (Y no será Enero)
  9. Aseguradoras no flexibilizan reconsideraciones de siniestros especialmente en el ramo salud.
  10. Se exacerba la suscripción de riesgos en el área de salud. Algunas aseguradoras intentan abrirse paso con productos con prima en divisa foránea para garantizar un servicio de primer nivel.

¿Que hay que hacer?

Eso va en otro post muy pronto.

La Cámara de Aseguradores de Venezuela ante la opinión pública nacional

(CAV, 15/09/2015) 

Fieles a nuestros 120 años de actividad aseguradora en Venezuela y empeñados en seguir brindando la mayor y mejor protección a todos aquellos que nos confían su seguridad, la Cámara de Aseguradores de Venezuela (CAV) en nombre de sus 48 empresas afiliadas, quiere informar a la colectividad acerca de las circunstancias económicas que en la actualidad afectan al ramo de vehículos.

Considerando que el valor de los vehículos de nuestros asegurados ha aumentado y que, al ser proporcional a ese valor, la póliza no debe rezagarse para poder cubrir los riesgos a cabalidad.

Considerando que la disponibilidad de partes, repuestos e insumos se ha venido dificultando debido a la disminución de divisas para su importación, y la producción nacional de los mismos ha disminuido significativamente, lo cual genera largos periodos de espera en la entrega de las unidades en reparación.

Considerando que el aumento de los precios de esas partes, repuestos e insumos impacta en los montos asegurados, y que las empresas de seguros no importamos repuestos, sino que velamos porque los precios sean lo más asequible a nuestros asegurados.

Considerando que, como consecuencia del costo de la mano de obra, los talleres mecánicos también han aumentado sus precios.

Conscientes de que nuestros asegurados deben mantener, en la medida de lo posible, los valores de sus vehículos actualizados y revisarlos constantemente a fin de preservar su patrimonio, queremos comunicar que nuestras empresas afiliadas y grupos de trabajo están volcados a la tarea de buscar opciones y propuestas ajustadas a la nueva realidad, y ya algunas han generado alternativas, entre las cuales se están incorporando:

  • Pólizas de automóviles menores a 1 año de vigencia, a fin de que las mismas puedan ser revisadas con mayor frecuencia a objeto de no quedar asegurados por  debajo del valor real del vehículo.
  • Coparticipación entre la empresa de seguros y el asegurado en la responsabilidad de asumir los riesgos para reducir la incidencia en los precios de las pólizas.
  • Aumento de deducibles para bajar los costos de la póliza a los asegurados.

La Cámara de Aseguradores de Venezuela y sus empresas afiliadas reafirman su compromiso de velar por los intereses de sus asegurados, a la vez que los invita a revisar los alcances de sus coberturas en consulta con sus intermediarios de seguros, para así sortear todos juntos, y con buen pie, las dificultades de la actual situación.

Cámara de Aseguradores de Venezuela (CAV)

La crisis implosiona en el mercado de seguros

En menos de dos semanas he visto decisiones inesperadas que afectan directamente la prestación de servicios en el mercado asegurador y en donde el asegurado final termina impactado de manera importante. Dichas decisiones no son evidentemente del gusto de las aseguradoras e implican en muchos casos minimizar pérdidas económicas. Sin duda que el contexto de crisis que vivimos en el país se cierne con todo su peso en un mercado de servicios que no se había mostrado afectado de una manera tan dura.

Por ejemplo la primera aseguradora en ventas y servicios y capital Norteamericano unido a una gran trayectoria en alianza con su subsidiaria en el país, ha suspendido el servicio de asistencia de viajes en el exterior contemplado en pólizas de su ramo de personas. Primero tomó la decisión de no renovarlo en Julio y ahora apenas menos de 45 días después decide interrumpirlo con el objeto de minimizar pérdidas escandalosas y devolviendo primas no consumidas a sus clientes.

Otro ejemplo es la decisión de una aseguradora de capital foráneo de no financiar pólizas de salud. El grupo originario de España y con mas de 500 millones de clientes en el mundo, considera que es inviable financiar primas ante la elevada siniestralidad del ramo. En conjunto, otras aseguradoras han incrementado deducibles de manera exponencial para tratar de atajar el desaguadero de dinero en el ramo de seguros médicos.

También se cuenta la imposibilidad de instalación de dispositivos de ubicación satelital por parte de una aseguradora de capital local pese a que los tenía en oferta como retroactivo desde Marzo. La limitada cantidad de los aparatos de rastreo le dejan como alternativa irrespetar la oferta previa de instalación y hacerlo solo en vehículos de elevada suma asegurada. Y es una aseguradora que se asocia con capital gubernamental.

Así, hay todo tipo de contratiempos que se van acumulando generando mucho malestar en los asegurados. Ellos perciben que el componente servicio es practicamente nulo y tienen toda la razón. Resolver con éxito, en poco tiempo y a favor de los asegurados siniestros de vehículos o de salud es algo casi fortuito. Una verdadera pena.

Las alianzas, desarrrollos tecnologicos, expansión de servicios con proveedores se van haciendo caldo. Se van rompiendo y cada quién va defendiendo su parcela a su manera para soterrar la aguda crisis que vivimos.

El problema en ignorar una protección de riesgos porque ciertamente el componente de servicio este muy menguado es que la exposición a una pérdida devastadora sigue allí, indemne, lacerante y creciente.

Hay que asegurarse, hay que reinventarse, hay que exigir y hay que comprender al mismo tiempo.

Ramo automóviles: Cuando el colapso va tomando forma.

Irremediablemente, la situación que vivimos en nuestro país va arropando al sector seguros. La crisis económica con la espiral inflacionaria y la enorme escasez de productos que tenemos va afectando operativamente la indemnización  de siniestros. El principal ramo -automóviles- ha caído en una situación en donde existen tres sectores que tienen la razón y que luchan por ponerse de acuerdo: Asegurados (Siempre en primer lugar) aliados de talleres y repuestos y aseguradoras.

Los asegurados, que están pagando cifras astronómicas en sus pólizas producto de una revalorización atróz de sus máquinas, lo mínimo que esperan es un servicio diligente como correspondencia. Pues no lo hay: Ya no se trata solo de que el mercado de repuestos esta completamente paralizado y que hay que recurrir a importadores de oportunidad, plataformas de Internet locales o foráneas (Mercado Libre, Amazon, Ebay) sino de que los talleres no tienen los insumos como tintas, materiales de latoneria y pintura, para dar los acabados respectivos. Peor aún es el hecho de que lo poco que se consigue les cambia constantemente (Tanto como semanalmente). Además que la carencia de insumos es notable, la calidad ha bajado y los costes para el tallerista se han multiplicado asombrosamente. El conflicto es predecible: Las aseguradoras pretenden ajustar Baremos de manera espaciada para evitar el enorme desaguadero de dinero y un vertiginoso crecimiento de siniestralidad como consecuencia. Las mas razonables, las que tienen mejores redes de talleres (A veces exclusivos) flexionan un poco mas pero en general, ninguna quiere hacer revisiones de baremos tan frecuentes.

Total, que me temo avanzamos a la transformación de las coberturas por pérdidas parciales en un apartado en donde el asegurado si quiere tener su auto a tiempo debe pagar de su capital al taller y complementar con lo que ofrece la aseguradora. Y esto es lamentable.

Quizás, avanzamos sin saberlo a la condición primaria de una indemnización: La aseguradora se limita a resarcir -En dinero metálico incluso- sin garantía alguna de reparación en sus redes de talleres. Y a propósito, las ramificaciones de complicaciones son tales como que talleristas podrían romper relaciones de larga data con las aseguradoras. Esta ocurriendo de hecho.

En verdad es una desazón muy grande para un productor de seguros, no poder ofrecer una colaboración y asesoría efectiva a su cliente pues nos estamos quedando atascando TODOS en el macro problema económico de nuestro país. Es una verdadera pena y me pregunto si habrán transformaciones importantes como consecuencia en el mercado de seguros. Sí acaso la cobertura casco (Amplia y pérdidas parciales) no será pertinente contratarla para pasar a solo “Pérdida total” para que el asegurado no se sienta estafado y asuma su riesgo de iniciar su propia logística de reparación de siniestros. Es crudo, pero así estamos.

Momento de comprensión, comunicación e inteligencia.

La bola de cristal del 2015

¿Cómo han estado? Espero que bien, que hayamos sobrevivido los excesos de final de año sin ambages, con la suficiente precaución de seguir acá pero la osadía de haber vivido buenos momentos aunque estos hayan dejado cicatrices.

Me gustaría compartir con ustedes lo que mi bola de cristal mira para el 2015. Se ve oscura y clara según la mueva. El color oscuro de su nubosidad es sumamente denso. Los rayos frescos de innovación consiguen un equilibrio con colores chispeantes distintos.

Esta bola va dirigida al mercado de seguros, la intermediación, y todo el contexto que rodea nuestra actividad. veamos

1) Mas empresas de seguros. La teoría indica que constituir una empresa de seguros es un proceso denso, burocrático, engorroso y con muchas audiciones y fiscalizaciones de por medio. La verdad no parece en estos tiempos tanto así dado que vemos mutaciones, transformaciones y llegadas de nuevos nombres regularmente incorporando personal del ramo bien pagado y de cierta experiencia. Es un hecho, nuestro negocio se expande porque la economía no tiene a donde coger, es lo poco donde se ver cesped verde, no se por cuanto.

2) Mas problemas por resolver: La parálisis que vive comercialmente nuestro país nos lleva a este punto irremediable. Nuestra operación es cada vez mas truculenta porque las soluciones a los siniestros de los clientes se encuentran atascadas en ausencias de decisiones, de existencias, de gente gerente. Somos menos y menos culpables de las quejas mas y mas crecientes de nuestros clientes. El tiempo va en contra y es reclamado como un “por lo menos” por parte de nuestros asegurados. Ellos -Nuestro clientes- no saben de razones ni de cafés llenos de excusas: Sino tienen a tiempo sus indemnizaciones somos culpables aunque sea la realidad país la culpa de fondo.

3) Menos paradigmas. Poco a poco se abre el horizonte a coberturas nuevas. Cada vez mas gente se atreve a innovar. Las vallas de publicidad agrupan a gente que quiere apostar duro por la emisión de pólizas web. La bancaseguro mira atenta. Aunque hay tanta dificultad que se cierra el cielo de lo atípico, las altas esferas de las empresas de seguros mas grandes abrirán el telemercadeo a pólizas individuales. Se mejoran coberturas en ramos de vida, accidentes y lucro cesante. Se promueven -aún- las coberturas de seguro de viajes. increiblemente, algunas aseguradoras pasaron de largo el tema de la obligación y derogación de asistencias en viajes para aprovechar desarrollar la cultura de este importante ramo. Las alianzas y fusiones en ventas cruzadas de servicios para terceros serán una tónica. Hay que ganar dinero del cliente presente.

4) Crecimiento de la siniestralidad. Aunque el primaje en sustantivo también se manifiesta en ascenso de manera obvia por la revalorización de activos, la siniestralidad mantendrá una tendencia alcista soterrada en el principio anterior. La poca o nula educación vial aunado a un parque automotor envejecido y en deterioro crean el caldo de cultivo para el ramo automotriz. Otros ramos como Patrimonio observan el incremento de manera tenue. En el ramo de personas el circulo vicioso se sostiene con el desplazamiento pese a la suscripción tan cerrada del HCM.

5) Crecimiento de las ventas. Inexorable, el atesoramiento los activos han vuelto que mercados de autos y patrimonio sean sostenidos como mecanismo de inversión por lo que la tendencia inflacionaria complicará el aumento de prima. En cualquier cartera de seguros renovar un 50% de la cartera del año anterior es un negocio excepcional. Sin embargo, es bueno decir que dichas ventas se diversifican en menor manera, es decir, la mayoría del dinero se obtendrá de una porción inferior de clientes.

 

Las nuevas empresas de seguros. Inquietudes

La situación de Venezuela es de todos menos sencilla. La economía esta desarticulada, las cadenas de producción rotas, detenidas o inestables. Para los consumidores el desabastecimiento y la inflación son notables. La ausencia de trabajo fijo y bien remunerado es una norma. En fin, lo que se quiere y espera es el cambio del modelo, la rectificación profunda. Así, solo crece la desesperanza.

Pero generalmente las lágrimas de muchos pueden ser sonrisas de algunos. La economía no se salva de eso. Es como si se mueven en grandes toletes las inversiones, los sectores productivos. Y en el mercado de seguros cada vez escuchas de mas y mas empresas nuevas. No me voy a referir a estadísticas ni al máximo organismo ni voy a buscar reportes: Me bastan mis colegas, asistiendo a oprobiosos desayunos, almuerzos y cenas, con mucho escocés, pasapalos de primera y empresarios sonrientes, “Que creen en el país” y que quieres que te unas a su gran equipo.

No, no me molesta lo anterior pero si me intriga, me inquieta. Lo primero, constituir una empresa de seguros tiene un reglamento bastante extenso. Hay que cumplir con muchos parámetros de solvencia, reserva, garantías. No es que simplemente quieres y ya. Necesitas autorizaciones, superar un férreo esquema de operación por el estado.

Me pregunto ¿Porqué empresarios migran a la actividad aseguradora? Una respuesta simplista sería que el sector ofrece números de bonanza y crecientes ventas. Y mas simple y doloroso: Somos un país de tantos riesgos que lo mejor es ofrecerse a cubrirlo.

Yo quiero creer en el simplismo anterior. El detalle es que el negocio asegurador es muy complejo. Combina la delicadeza del mundo bancario con la experticia del mundo actuarial. Operativamente, muchas empresas bien constituidas y longevas tienen no pocos problemas. Y los problemas no son solo de números en verdes, de primas cobradas versus siniestros pagados. Una economía en las condiciones que describí en mi primer párrafo, afecta -Y duramente- la “operatividad” del negocio. La intermediación es compleja, la intervención del estado en el ramo de HCM por ejemplo, ha propulsado la siniestralidad. ¿Donde están los 200 mil autos anuales nuevos para asegurar?

Yo espero que usted entienda el riesgo que significa entregar sus riesgos a inexpertos por muy bien intencionados que estén. Sin ánimos de egoismo.